sábado, 23 de marzo de 2013

Capítulo 11 «As long as she loves me²»


◘ Heather O’Connor.
        
         «Querido Jason,
         Te escribo esto, porque sé que lo vas a leer, porque estoy convencida de que vas a leer esta carta esta noche, en un intento de verme mientras intento dormir con la luz encendida, pero hoy es diferente. Si no la coges, si cuando vuelva veo que sigue aquí, cerrada, sabré que es porque el mundo no nos quiere reunidos de nuevo.
         Pero confío en que no sea así.
         Tengo muchas cosas que contarte, cosas que decirte, pero no sé si estoy preparada para enfrentarme a mis sentimientos una vez más. ¿Tú crees que lo estoy? Y… ¿lo estás tú?
         No te imaginas lo que pensé cuando vi tu foto en las noticias. Una sensación indescriptible. No sabría decirte si era alegría, o felicidad… solo que era fe. Fe en nosotros. Confusión. Esa fue otra de las cosas que me subió por el estómago hasta la garganta.
         Creo… que sabes lo impulsiva que soy.
         Y no dudé un instante en comprobar si aquello era verdad. Cogí mi coche y conduje hacia la prisión. Siento no haber ido jamás nunca a verte, mi padre me vigilaba muy de cerca, y no quería hacer nada que estropeara las cosas más en mi casa de lo que ya estaban… pero en ese instante estaba sola. Y hablé con Mike. Me habló de ti. Dijo que se había enterado a la vez que el resto, que estaba asombrado por lo que habías hecho y que… no me habías olvidado.
         La noche que te vi, antes de eso, pensé que me lo había imaginado, aunque esperaba que de verdad fueses tú, mi ángel de ojos color miel, que habías venido a por mí, a rescatarme, como ya lo habías hecho años atrás.
         Entonces recordé algo que me habías jurado.
         «Estaré siempre contigo.»
         Esas palabras tuyas resonaban en mi cabeza con fuerza. Ahora me río, porque, Jason, la idea es que tú estuvieras conmigo… y yo contigo.
         Cumpliste.
         Pero yo no.
         Estás ahí desde hace dos meses, y yo no he reaccionado hasta ahora. He llegado a mi puto límite, joder.
         Brandon y yo lo hemos dejado.
         Nuestro final, en realidad, tuvo lugar hace tiempo. No puedo creerme que por fin diga esto pero… esperaba llegar a quererlo como te quise a ti. ¿Y sabes qué? No pude. Porque tú lo eras todo. Lo eres todo.
         No he querido a nadie, ni quiero, ni querré a nadie, como te quiero a ti.
         Esta es la promesa que te hago yo, Jason.
         Te debo tantas cosas. Para empezar, la vida, que dicho sea de paso, parece ser solo cuesta arriba cuando tú no estás a mi lado.
         Me da igual todo. Mi padre, Tracy, mi madre, todo…
         … menos tú.
         Te quiero, joder.
         Y te necesito, más que al agua en plena sequía, necesito verte.
         Ahora.
         En cuanto coloque esta carta en la ventana, cogeré mi abrigo y me iré, y te esperaré.        
        
         A las doce en punto te esperaré en la azotea del edificio en el que vivías con Drake. Lo van a demoler mañana a primera hora, no sé si lo sabías, y es el único recuerdo real que me queda de ti.
        
         Siempre contigo, Heather.»

Capítulo 10 «As long as she loves me²»


◘ Jason McCann.

         Hace tiempo que no voy a la casa de Heather. Que no la miro por esa ventana, la de su cuarto. Estoy en blanco, no consigo centrarme, y ordenar mis ideas. Todo parece borroso a mi alrededor, y diría que llevo una máscara o algo por el estilo que me impide distinguir qué es real y qué no, porque, la verdad, no sé qué hora es, ni cuánto tiempo llevo despierto, y ni siquiera tengo la certeza de estarlo.
         Voy a ver a Heather, voy a hablar con ella.
         Tengo muchas cosas que decirle… o no tantas.
         Pero, eso sí, hay muchas más en juego.
         Miro a mi alrededor, y son todo árboles. Mejor estar aislado, porque sé que aquí nadie va a buscarme. Y tampoco sabrían dónde, aquí les llevo bastante ventaja, tras dos meses por aquí, sin nada mejor que hacer que memorizar cada centímetro de este bosque.
         Hay algo que tengo que hacer. No va a arreglar nada, y probablemente solo lo estropee todo, y lo más probable es que complique las cosas y nuble completamente mi punto de vista, pero… no me queda otra.
         He de volver.
         A mi casa. A la casa que compartía con Drake.
         En la que empezó… y terminó todo, sí.
         Me encamino hacia ella antes de que me dé tiempo a cambiar de idea, y conduzco lo más rápido que este coche me lo permite hacia las afueras del sur de Chicago.
        
♣ • ♣

         Giro el pomo de la puerta. Curiosamente, ni siquiera me hace falta la llave, está abierta. Total, ¿para qué cerrar este piso? No hay ningún mueble, no siquiera la moqueta cubre el suelo, solo está todo con una gruesa capa de polvo.
         ¿Quién se los llevaría? ¿La policía? ¿Ladrones?
         En fin, no importa. Si tuviera pensado seguir viviendo aquí, puede, pero, sinceramente, tener muebles o no en la casa en la que viví durante la peor etapa de mi vida, desde la cual han pasado dos duros años, no es que me importe demasiado. Tengo cosas más importantes a las que consagrar mi tiempo en este preciso instante.
         Entro al salón. No puedo evitar sentir un breve sentimiento de nostalgia. En fin, no es por el salón en sí, sino porque recuerdo a Drake tirado en el sofá, comiendo patatas fritas hasta reventar, y no saliendo nunca. Sonrío. Odio a esos hijos de puta que lo mataron. Merecen estar donde están, pero aquello solo confirmó que soy, en realidad, esa persona de la que siempre he deseado huir.
         Tras ver todo el piso, y afrontarme a trágicos y nostálgicos recuerdos, llego a la última puerta, frente a la que sigo parado, porque no estoy seguro de querer entrar.
         Mi habitación.
         No pasaba demasiado tiempo allí, puesto que o estaba en el gimnasio o en el taller de Luke, pero lo más importante sí sucedió ahí.
         Tras un instante de indecisión, giro el pomo. Está vacío, no queda nada (¿por qué me sorprende? Sólo está como el resto de la casa). Pero no me refiero a los muebles, exactamente. Sino a ella. Se pasaba los días y las noches llorando encerrada en mi cuarto.
         Me muerdo el interior de mis mejillas.
         Por aquel entonces, yo me sentía mal, pero ahora me siento mucho peor. Por aquel entonces ella era «una víctima más» pero la pregunta, en realidad, es ¿qué coño es ahora para mí? La respuesta es simple. Todo.
         Me siento un completo imbécil por haberle hecho todo aquello, por haberla hecho sufrir de esta manera pero, yo… es que no tenía otra. No podía evitar sentirme de manera egoísta con ella, porque desde el principio, nada más verla, sentí algo fallar dentro de mí. Y es evidente, que eso no lo podía permitir.
         Joder, pero eso no cambia nada. No he de justificarme, directamente, porque no puedo. La culpa es mía, toda, es un hecho.
         Si la hice sufrir, es porque no quería que nadie me viera como a un débil. Mi orgullo me impedía poder quedar frente a Josh y Lewis, y mucho menos frente a Drake, quien me lo recordaría de por vida. Lo… lo habría hecho de haber tenido tiempo.
         Recuerdo haberme obsesionado como nunca solo con imaginarme la vida sin Heather, perdiéndola.
         La imaginaba ya muerta.
         Y no pude soportarlo, estallaba al instante. Me volvía loco por momentos. Imaginaba torturas que podrían estar dañándola, y yo sufría. Imaginaba que le hacían cosas horribles que no he podido olvidar del todo aún. Imágenes que no desaparecerán del todo, que han sido grabadas a fuego en mi mente. Y eso no lo puedo soportar, no aguanto estar pensando en ella como en la mejor persona que ha aparecido por mi vida y que esas imágenes vuelvan a mí, dispuestas a destruirme por dentro. No me duele tanto verla junto a Brandon, porque al menos sonríe, y la veo feliz.
         Cierro la puerta, y suelto un suspiro. Un suspiro lento y pesado que me hace, por fin, decidir tomar las riendas de mis actos.
         Por fin.
        
♣ • ♣

         Corro hasta la casa de Heather, con cuidado de no ser visto, aunque no es lo que más me preocupa en estos momentos. Necesito verla. Y no me refiero a hacerlo desde las sombras, sino a que ella también me vea. A hablar con ella. A decirle que… la quiero.
         Un coche está aparcado en la entrada, y no es el suyo, sino el de su padre, pero me arriesgo.
         Joder, he estado arriesgándome todo este tiempo, y ahora, al fin, sentiré que merece la pena.
         Sin embargo, la luz de su habitación está apagada. Asciendo con cuidado en las ramas de los árboles para llegar a la altura de su cuarto.
         No está. No la veo, no la distingo, aunque sería hora de estar durmiendo, pero todas las noches tiene la luz encendida.
         Cuando bajo los ojos para descender, clavo la vista en la ventana.
         Una carta.
         Que tiene garabateada «Jason».
         No dudo un instante en cogerla y abrirla.
         

sábado, 9 de marzo de 2013

Capítulo 9 «As long as she loves me²»


◘ Heather O’Connor.

Brandon hunde su cara en mi pelo. Las lágrimas siguen recorriendo mis mejillas. No me siento mejor tras haberle contado todo. No me siento una mejor persona, no me siento a gusto conmigo misma. Con el dorso de la mano me enjuga las lágrimas, y eso me hace sentir todavía peor.
—Eres perfecto… —susurro con mis escasas fuerzas.
Él clava su mirada plateada en la mía.
—Heather…
—No —Brandon sujeta mi cara con sus manos—, yo… no merezco a un chico como tú, joder.
Sus brazos me rodean, y me aprieta mucho, aunque no lo suficiente como para hacerme daño. Las lágrimas dejan de salir, pero de todas maneras, sigo sintiéndome como una mierda.
Sus labios rozan los míos, y él susurra:
—Te quiero.
Eso hace que todavía me odie más a mí misma. Tengo al mejor chico del mundo, aquí, diciéndome que me quiere, abrazándome, besándome tras haberle contado que me enamoré de un chico que se ha escapado de la cárcel… y no soy capaz de valorarlo, ya que esa parte de mí, la irracional, la que habla sin pensar, la impulsiva, no hace más que gritarme que mis sueños son poblados por salvajes y acaramelados ojos color miel, no por dulces ojos plateados. Y también, que no puedo engañarlo más, ni a él, ni a mí misma, porque si no, voy a terminar perdiéndome, si es que no lo he hecho ya.
—Te quiero —repite—, y yo… puedo esperarte.
Clava sus ojos los míos.
—Si hablas de él, y sientes necesidad de hacerlo es porque no lo has olvidado del todo —dice en un susurro, tanto que dudo siquiera estar segura de oírlo, pero veo sus labios moverse lentamente—. Tal vez…
No quiero oírlo. No puedo. Es mi mejor amigo, no sería capaz de perderlo, no bruscamente. Quiero que esté a mi lado, junto a mí, y que no se vaya nunca… pero no de este modo.
—Mañana hablamos —se despide—. Descansa, por favor.
—¡No! —ahogo un grito, tirando de su mano, para que no me deje sola.
No ahora. Ahora lo necesito, más que nunca. No a un novio, necesito a Brandon, a mi mejor amigo, a aquel que me crucé en mis peores momentos, que hizo de ellos buenos tiempos, que creó buenos recuerdos, aquel chico a quien en un principio solo quería apartar de mi vista de lo engreído que me había parecido al principio…
Porque él y yo, solo podemos ser eso, amigos.
—Querías decirme algo. Por favor, hazlo.
Él vacila, antes de responder.
—Heather, no me quieres.
Intento replicar, pero él me corta antes de poder hacerlo.
—O, al menos, no me quieres como te quiero yo a ti. Solo deseo que tú seas feliz, y al hablarme de Jason, he sabido que sientes algo por él que, muy a mi pesar… no vas a sentir nunca por mí, porque a quien quieres, es a él. No voy a enfadarme, no voy a pelearme con nadie, solo… Siento no habértelo contado, pensé que hablaríamos de esto cuando tú te sintieses preparada, o confiaras lo suficiente en mí, pero yo, esto… ya lo sabía, Trede que este no sea el mejor momento para hablar…
Abro los ojos.
—No quiero que me dejes —susurro tirando de su mano.
Él sonríe con tristeza.
—No te dejo. Pero… seamos solo amigos, Heather.
Lo abrazo, con todas mis fuerzas.
—Es tarde —dice él.
Arrastrando los pies, voy a abrirle la puerta.
Él me da un beso en la mejilla y ya, a dos metros de mí, fuera de mi casa, sonríe y dice:
—Seamos amigos… y tú, sé feliz.
Me sonríe, esta vez alegre, como el día que nos conocimos.
—Junto a él.

domingo, 3 de marzo de 2013

Capítulo 8 «As long as she loves me²»



◘ Jason McCann.

            Cierro los ojos con fuerza. Apoyo mi cabeza contra la ventanilla del coche, intentando conciliar el sueño. Pero no puedo. Dormir, últimamente, es más que imposible. Puede que solo sea pasajero, pero ya ni siquiera recuerdo cómo es levantarse sin ojeras bajo los ojos y un cansancio.
            Y solo hay una cosa que podría devolverme la energía.
            Hablar con ella, sería lo más maravilloso. Lo necesito, pero no puedo. He pasado los últimos dos meses contentándome de verla de lejos, o asegurándome de que ella, en realidad, no me ve.
            Porque ella está bien, y es todo lo que me importaba hasta hace poco pero… ¿y mis necesidades? No me refiero a las físicas, pero necesito saber qué siente por mí, qué es lo que le viene a la cabeza al pensar en ‘Jason’.
            Salgo del coche que me consiguió Luke, y camino en el bosque, intentando aclarar mis ideas. Puede que quien en realidad no las tenga claras, sea yo, en vez de ella. A lo mejor no debería entrometerme, porque puede que solo esté empeorando las cosas, y…
            Temo equivocarme. Temo que ella me haya olvidado. Temo que no quiera saber nada de mí. Temo que… llegue a preferir a Brandon, antes que a mí, si es que no ha elegido ya.
            Camino, arrastrando los pies, hasta que llego al árbol bajo el que enterramos, hace ya más de dos años, el cuerpo de mi mejor amigo. Sonrío al recordar nuestros momentos. Nuestros mejores momentos. Sus instantes de sobriedad en los que no necesitaba la bebida, porque bromeábamos y nos divertíamos. Aquella vez que nos colamos en un concierto, a los diecisiete. Cuando tuneamos nuestro primer coche, aunque terminara hecho mierda, a los dieciocho.
           
         «—¿Jason?
         —¿Qué quieres?
         Drake está de pie, delante de mí, apoyado en el marco de la puerta.
         —Es curioso…
         Suelta una carcajada. ¿Y éste ahora?
         —Lo siento mucho, Drake, no estoy para juegos ahora mismo.
         —Digo, que es curioso.
         —¿El qué?
         Me mira con una sonrisa que no he visto nunca antes de este momento. Y no me gusta. ¿Se burla de mí?
         —Esa chica te está cambiando.
         No doy crédito a lo que oyen mis oídos.
         «Continúa», pienso. «Continúa delirando».
         Me levanto, dispuesto a salir del piso, aunque sea solo esta noche. Puedo divertirme con alguna chica, estoy seguro.
         Me agarra del brazo con fuerza, pero no me hace daño. Tampoco estoy seguro de que lo esté intentando, simplemente parece un signo de advertencia. Además, tiene cuidado conmigo, y con no enfadarme.
         —No sé de qué me hablas —mascullo.
         Él suelta otra carcajada, pero apesta a sarcasmo.
         —Claro que lo sabes. No soportas tenerla ahí encerrada.
         —Pues no. Te equivocas.»
        
         Ese recuerdo bombea mi cabeza de repente. Él se dio cuenta de todo, desde el principio. Incluso antes que yo mismo supo de mis sentimientos por Heather. En aquel momento, no era más que un juego. Pero dejó de serlo nada más darme cuenta de lo grave que era el asunto. Nada más darme cuenta que había roto la regla de no implicarme.
         Pero no podía sentirme culpable.
         Porque yo, no había hecho nada malo.
         Pero… si lo hago ahora.
         No puedo mentirme, no a mí mismo. Solo me tengo, y no quiero traicionarme, o perderme. Me volvería loco, si no lo estoy todavía.
        
♣ • ♣
        
         —Mamá, ¿qué debo hacer? —susurro con la vista clavada en la tumba, aunque no veo nada, ya que es de noche.
         No me va a contestar, lo sé. Pero necesito alguna señal. Algo, que me indique qué tengo qué decidir.  
         Levanto la vista. Una estrella fugaz cruza el cielo.
         Sonrío.
         He ahí mi señal.

Capítulo 7 «As long as she loves me²»

◘ Heather O’Connor.


—Se llamaban Drake Redmond y Jason McCann. Hicieron lo que hicieron, sí, pero no me trataron mal en absoluto. Hicieron lo que hizo falta para que no me faltase de nada durante dos o tres semanas, debiendo ocuparse de mí un mes. El día que me secuestraron, Drake me pidió disculpas por ello, y aunque en el preciso instante no entendí por qué, pronto me di cuenta que no era un asunto personal. Parecía sentir pena por mí a cada mirada, lo cual, evidentemente, me hacía preguntarme por qué me habían secuestrado si sentían pena por mí. Aunque tenía problemas con la bebida. Muy serios, además.

»Pero Jason era distinto. Nada que ver. La primera vez que hablé con él de manera civilizada estaba tranquilo, y no dejaba de repetirme que no tenía ni idea de por qué me habían secuestrado. Vaya una cosa, ¿no? Y yo no dejaba de gritar, y harta de llorar. Me dijo que no tenían el menor interés en mí, y no llegué a entenderlo hasta mucho después.

»El día siguiente fue muy raro. Fueron dos hombres a aquella casa, que yo no había visto nunca, preguntando… por mí.

Me callo un momento para mirar a Brandon. Traga saliva, pero continúa teniendo los ojos clavados en mí, sin la menor intención en interrumpirme, así que decido continuar, con ojos llorosos:

 —Me hablaban de una manera extraña, y provocaron a Jason en más de una ocasión. Recuerdo que en ese momento pensé que él tenía más voz que Drake. Él me apartó de aquellos hombres, pero no lo pude ver como una cosa buena, porque únicamente los veía como unos capullos.

»Después de eso me enteré de por qué había pasado todo. Las razones que tenían Drake y Jason para haberme secuestrado eran, simplemente, rabia y venganza. No contra mí ni contra mi familia, contra alguien que no conocían, porque habían asesinado a sus seres queridos y aquellos hombres, los que fueron a verme, eran quienes sabían quién había sido.

»Fui egoísta, ahora me soy cuenta, sobre todo. Pensé, únicamente en que yo no me mataba a mí misma tras haber asesinado a mi madre. Ella murió en el parto, técnicamente, la había matado yo.

»Cuando ya faltaba poco para que se terminase el mes, poco más de una semana, me pasó algo que no podría haber creído nunca posible. Me secuestraron dentro del secuestro original. Supe que pasaba algo cuando oí un portazo que no era propio de Drake, ni de Jason, siempre tan meticulosos y calculadores.

»Me encontré encerrada y atada en una furgoneta, sin poder moverme, con las mejillas empapadas de lágrimas… Y todo… pasó a partir de ahí.

—¿El qué? —susurra Brandon.

Alarga la mano y roza sus dedos con los míos. Lo miro, y tiene la vista baja, y cuando ve que lo estoy mirando, me sonríe de una manera distante, que me hace soltar la primera lágrima. Pero no me va a impedir ser sincera. Esta vez no.

—Me enamoré de Jason.

Él baja todavía más la mirada y me siento culpable, como nunca antes. Lo veo tragar saliva.

—Antes del juicio en el que se determinaba si él iría o no a la cárcel, hablé con Tracy. Me dijo que ése no era el chico adecuado para mí, que no me merecía, y que en realidad no lo amaba, ni mucho menos, él me amaba a mí. Me hizo prometer que si Jason era condenado, tendría que olvidarme de él.

Inspiro profundamente, pero de nada sirve, ya debo tener todo el maquillaje corrido sobre las mejillas, pero no puedo dejar de hablar. Ya he empezado, y he de ser sincera, no solo con Brandon, pero, sobre todo, conmigo misma. He de dejar de mentirme de una vez por todas.

—Lo condenaron.

Las lágrimas salen más desenfrenadamente de mis ojos, y probablemente no me entienda al hablar, pero necesito soltarlo.

—E intenté olvidar a Jason, como le prometí a Tracy, pero no pude. Y encontré aquel descampado en el que te conocí y… Me gustas, Brandon, de veras que sí, pero no dejaba de pensar que te he estado mintiendo todo este tiempo…

Ya no puedo casi hablar, siento que me ahogo y me atraganto con mis palabras.

—Brandon, yo… Lo siento tanto —es lo último que puedo decir antes de estallar a llorar como solo lo había hecho hace un poco más de dos años atrás.

—Heather —dice él cogiéndome la mano—, yo… no sé qué decir. ¿Has estado guardándote eso todo mi tiempo?

Se levanta, y, en vez de irse, como creí que iba a hacer al levantarse, pero tira ligeramente de mí para que me levante. Las yemas de sus dedos recorren mis mejillas para secarlas, me acaricia el pelo, y me atrae hacia él.

Me besa en los labios, y siento lo mismo que sentí la primera vez que lo besé.

Pero no lo mismo que cuando me besé Jason. Ni se acerca.

 

domingo, 24 de febrero de 2013

Capítulo 6 «As long as she loves me²»


Capítulo 6.

            ◘ Jason McCann.

            Apago las luces de mi coche al distinguir el de Heather al final de la calle. Doy una vuelta y lo aparco. Tengo que ver qué está pasando. Pero no hay nada que ver, para variar. Heather y Brandon salen del coche de ella y entran en su casa.
            —Una vez más a observar desde las sombras.
            Pero no me importa. Lo prefiero mil veces a volver estar encerrado o resignarme. Lo único que necesito es saber que ella está bien, y si eso implica que no me vea, hacerlo sin que lo sepa, no tengo ningún problema.
            Aunque ansío tocarla, besarla, sentirla.
            Sacudo la cabeza.
            «Eso no va a pasar», me recuerda esa absurda y chillona voz que me agujerea la cabeza. «¿No te acuerdas? Ella ama a otro.»
            Si eso la va a hacer feliz, no tengo nada en contra.
            «Mientes.»
            No, no lo hago.
            No oigo nada más. Doy gracias. Me martilleo la cabeza con mis estúpidas acusaciones. Solo espero que Brandon sepa apreciar el tesoro que tiene entre sus manos, como lo es esa hermosa chica. Lo he seguido en varias ocasiones y no se ve con otras, lo cual, en el fondo… me sienta mal. Querría que no estuviera más con Heather. Ella es mía.
            O, mejor dicho…
            ¿Lo era?

♣ • ♣

            Heather corre la cortina, y no consigo ver qué pasa dentro. Joder. ¿Será porque sabe que estoy por aquí? Puede que sus padres no estén en su casa, y puede que tenga algo de suerte, para enterarme de qué pasa exactamente. Estaba demasiado lejos cuando han entrado a su casa, y no había demasiada luz, así que no me he podido fijar demasiado. Iban rápido, eso sí, y vale, puede que sea enero, pero tampoco hace tanto frío como para que ella temblara… tanto.
            Rodeo la casa y, en efecto, la única luz encendida es la del salón, y solo son las once. El coche del señor O’Connor no está en el porche.
            Una parte de mí me grita que es una estupidez, que no conseguiría hacerlo, que me pillarán y volveré a la cárcel… pero merece la pena arriesgarme. Como lo ha merecido siempre.
            Por ella.
            Obviamente la puerta principal está cerrada —paso de mirar, aun así—, pero la trasera…
            Giro el pomo, pero la puerta no se abre. Saco mi cartera y una horquilla para el pelo. La meto en la cerradura y le doy dos vueltas a la derecha y una a la izquierda. Y la puerta se abre. Oigo voces, que puede que sean susurros, pero necesito saber qué dicen.
            Subo las escaleras lentamente para no hacer ruido y así no ser oído. La puerta está entreabierta, así que solo me apoyo. Me quedo en la cocina, para no arriesgarme a ser visto. Solo quiero oír, no tengo necesidad de ver.
Eso… eso aprendí la última vez.
            Pero bueno, es lo que hay. Esto lo he elegido yo, y no me arrepiento, solo es un hecho.
            —Brandon, yo… Lo siento.
            ¿Por qué lo siente? ¿Qué ha pasado? ¡Que alguien me lo diga, por favor! Me he perdido todo lo que precede este momento, lo que probablemente sea lo más importante. Heather ha tenido que disculparse por algo lógico, obvio, pero ¿qué puede haber hecho ella para disculparse de ese modo… pareciendo que llora?
            —Heather —susurro con el corazón en un puño, dejando mi puto orgullo a un lado, por una vez, una insignificante vez… Esto es impotencia; estar cerca de la persona a la que amas, verla (oírla) soltando dulces lágrimas y no poder hacer nada, porque una pared invisible nos separa.
            —Heather —dice Brandon—, yo… no sé qué decir. ¿Has estado todo este tiempo guardándote eso?
            Oigo un gemido, que interpreto como una afirmación de parte de ella.
            —Te quiero —susurra él después.
            «Es más de lo que puedes soportar, débil.»
            Le hice una promesa.
            «Y ella nunca lo va a saber, joder. Piensa un poco.»
            ¿Qué acaba de pasar?
            «Acaba de pasar, imbécil, que Heather le ha hablado de ti al tal Brandon.»
            Dentro de mí, algo se enciende. Desconozco qué es. Si rabia, miedo, o felicidad.
            Es esperanza.
            Que se ha encendido al descubrir que ella no ha conseguido olvidarme.
La cuestión es: ¿eso es malo o bueno?
Puede que simplemente siga temiendo que vuelva a pasarle lo que le pasó dos años atrás, salir de casa y encontrarse con tipos como nosotros o puede… puede que…
«Puede que siga amándote, Jason.»

domingo, 17 de febrero de 2013

Capítulo 5 «As long as she loves me²»


◘ Heather O’Connor.

Tengo ojeras, aunque dé igual que intente taparlas con maquillaje, solo se marcan más. ¿Pero qué me pasa últimamente? Desde que salió la noticia de Jason, no puedo dormir. Tal vez Brandon me lo haya notado, porque últimamente está como más pendiente de mí. Y se lo agradezco, porque es mi novio y, en fin, eso se supone que hacen los novios, ¿no?
Me abrocho el último botón de la camisa y bajo las escaleras. Quiero llegar puntual.
—¿Adónde vas, Heather? —me pregunta Tracy apoyándose en la barandilla.
—Ya os lo dije, a casa de Brandon, me ha invitado a cenar con sus padres.
Ella sonríe, y se aparta. Mejor. Es tan predecible. Sé en qué está pensando. Sabe que va a ganar. En fin… que ha ganado ya. Parecía una competición y mira cómo ha terminado esto.
—No vuelvas tarde —dice antes de que yo coja las llaves de mi coche.
—Lo que tú digas —susurro entre dientes.
Entro en el coche y enciendo la radio. Ni siquiera pienso escuchar lo que dicen o la que probablemente sea mala música, porque estoy abrumada, y solo quiero que algo me impida pensar, o, por lo menos, lo dificulte un poquito.
Paso por delante de la casa, en la que Jason me dijo que había vivido, y donde ahora vivía su padre, si no… quién sabe, tal vez la haya vendido, pero no creo. Yo no sería capaz.
La casa verde…
‘Un día debería hacerle una visita’, susurra una parte de mí.
‘¿Y qué piensas decirle, valiente?’, responde mi otra parte.
Apago la radio. Muy mal me están viniendo las pastillas del estrés que me tomo, o me hacen un efecto que dura poco más de dos milésimas de segundo.
Conduzco hasta el barrio de Brandon. Se parece bastante al mío, elegante y sofisticado, pero no ese toque que tiene el mío, a pijo asqueroso. No sé por qué.

♣ • ♣

Llamo a la puerta.
Nada más abrir, él me planta un beso en la mejilla.
—Buenas noches —digo.
—Qué puntual eres. Ni ha hecho falta dejarle los cinco minutos de cortesía —susurra haciendo una mueca. Yo miro al suelo.
Detrás de él están sus padres, mirándonos, y me siento muy incómoda, a pesar de que me caigan tan bien, solo que tienen un aire muy frío y distante. No sé si es solo cuando estoy cerca, pero se me antoja de este modo. Puede que se parezcan a mí. Puede que por eso nos entendamos.
—Buenas noches, señor y señora Brington —les dedico una sonrisa.
—Buenas, Heather, ¿cómo estás?
—Bien, ¿y ustedes?
—También, gracias.
Los conocí hace un año, vengo aquí más de una vez por semana y siguen pareciendo sorprendidos al verme. La verdad, es que no lo entiendo.

♣ • ♣

Tomando el postre, parece que ambos se han relajado ya, porque han dejado de mirarme con los ojos exorbitados. Creo que es porque Brandon les ha dicho algo, pero ni idea. Además, es una de esas ocasiones en las que, realmente, no hay nada que decir.
Dejo de pensar en eso hasta que me doy cuenta que hablan de mí.
¿Y yo sin darme cuenta?
—La verdad, es que es de las mejores novias que te has echado —ríe su padre. Él parece más suelto, siempre se me ha antojado de esta manera—. Salías con cada una…
—Fred, por favor —dice su madre apretando los labios.
Miro a Brandon. Es curioso que no diga nada. Solo tiene la mandíbula apretada y mira con fijeza la mesa. Si mis padres empezaran a hablar de mis anteriores novios, simplemente me iría. Paso de los comentarios de mi padre, y de Tracy ya ni hablemos. Esa mujer no puede tener el pico callado durante más de dos minutos seguidos. Aún me pregunto qué vio mi padre en ella… O ella en él, que es un adicto al trabajo que presta más atención a una chatarra a la que se atreve llamar coche que a su mujer, y no digamos nada de su hija. 
Cuando les presenté a Brandon, aún no éramos nada.
Por eso, supongo, no se sorprendieron al decirles que estábamos saliendo.
—Mamá, papá —susurra—, voy a llevar a Heather a su casa.
—Pero… —comienza su padre, pero su madre le recrimina con la mirada y se interrumpe.

♣ • ♣

—Siento eso —dice cogiendo una curva, entrando en mi barrio.
—No pasa nada.
Él aprieta la mandíbula.
—Sí que pasa, Heather. Quiero… quiero hacerlo bien esta vez. Contigo, quiero decir. No quiero estropearlo todo.
Lo primero que se me pasa por la cabeza tras oír eso, tan hermoso, es ‘No me lo merezco’. Esa vocecita que hay dentro de mí me recrimina que mientras él lo hace todo por mí, yo solo estoy pensando en mis sentimientos por otro chico.
Yo tampoco lo voy a estropear.
            Él aparca frente a mi casa.
            —Brandon —acaricio su pelo—, yo también quiero hacerlo bien. Y empezaré… contándotelo todo.

domingo, 10 de febrero de 2013

Capítulo 4 «As long as she loves me²»


◘ Jason McCann.

Me agacho para coger una piedra y tirarla contra la ventana, desde lo alto del árbol. Al contrario de cómo se suele hacer, a la antigua, como era desde abajo hacia la ventana de arriba, pero no puedo arriesgarme a ser visto. Es muy peligroso, y me niego a echar a perder esto.
Sentado en una de las ramas del árbol, en la que observé a Heather anoche, delante de la ventana que da a su habitación. Estiro el brazo por detrás de la cabeza pero en un acto reflejo suelto la piedra y se me cae al suelo.
Es una moto. Y reconozco al instante quién es.
Brandon.
El novio de Heather. Nunca podré decir eso con total normalidad. Simplemente no puedo hacerme a la idea de que sienta cosas por otro chico, que no sea yo.
Parecerá egoísta, pero ella, es mía. Y de nadie más.
Llama al timbre. Tres veces. Abre la puerta.
Sé que está sola porque he visto a sus padres salir hace un par de horas. Lo cual lo hacía todo mucho más fácil… hasta ahora.
De un salto, llego al suelo. Como saltar de un segundo piso… pero mejor. Después de la cárcel, nada te puede parecer lo suficiente horrible o doloroso. Romperme un pie sería como, hace dos años, habría sido chocarme con alguien por la calle. Aun así, no pasaría nunca. He adquirido una fuerza extraordinaria de la cual, sinceramente, me siento bastante orgulloso.
Me asomo a la ventana entre las hojas de un arbusto, que dan vista plena a la cocina. Ella, hermosa, como siempre, prepara algo… que no sé qué es, pero no dudaría en comérmelo, eso está claro. Y él se acerca por detrás, aunque Heather, o no lo oye, o hace como tal, y él la abraza por detrás.
Siento una puñalada en la espalda.
Ella gira la cabeza y se encuentra son sus labios.
‘Heather lo ha besado.’
Enrolla sus manos en su pelo y cada vez están más cerca el uno del otro, besándose. Sintiéndose. Él la abraza y besa su cuello, y ella suelta una carcajada.
‘Nunca rió conmigo.’
Él posa sus labios sobre la frene de Heather y le dice algo.
‘Es suficiente’, me digo a mí mismo. ‘No te autodestruyas más.’
Me giro y echo a correr.
A ninguna parte.
Simplemente sé que es lejos. Lejos de este sentimiento que me está consumiendo por dentro y me está matando.
Ella lo ha besado, y él se ha dejado besar. No al revés. Es prácticamente imposible que no sepa que estoy fuera de la cárcel, y más que obvio que sabe por qué. ¿Y aun así…?
Me equivoqué.
Ella me ha olvidado. No siente nada especial por mí. No tanto como yo por ella. Tras todo lo que he hecho, tras haber escapado de la cárcel, tras no haberla olvidado.
Pero si ella es feliz...
… prefiero que esté con Brandon.
Si eso le hace bien, que así sea.
Si eso implica mantenerme al margen, que así sea.
Si eso significa dejarla marchar, que así sea.
Si eso me va a hacer contemplarla desde lejos, que así sea.
Porque siempre pienso protegerla.
Echo una última mirada hacia la casa y suspiro.
—Te dije una vez que nunca desaparecía, Heather… Y pienso cumplir.
Aunque tú no llegues a enterarte.

Capítulo 3 «As long as she loves me²»



◘ Heather O’Connor.


            Nos sentamos el uno frente al otro en la cafetería, y él clavó sus ojos en los míos. Me fijé en que tensaba la mandíbula y movía la pierna como si temblara. Pero no se daba cuenta. Simplemente, mantenía su mirada fija en la mía.
            —¿Brandon…? —susurré—. Uhm… ¿ocurre algo?
            Vaciló antes de contestar, y tardó unos instantes en decidirse a hacerlo. Unos instantes que se me antojaron eternos, y tal vez lo fueron, quién sabe.
            —Heather —balbuceó.
            Era la primera vez que lo veía de este modo, siempre parecía muy seguro de sí mismo, y, si no era así, ocultaba a la perfección sus inseguridades desde la primera vez que lo conocí.
            —Esto… —continuó—. ¿Saldrías conmigo el sábado por la noche?
            Abrí los ojos de par en par, y fui completamente incapaz de pronunciar palabra.
Más aún cuando susurró:
—Me he enamorado de ti.

♣ • ♣

Recuerdo aquel día mientras conduzco de vuelta a casa. No estoy segura de lo que pasó después, simplemente pienso en lo vulnerable que parecía en aquel momento a pesar de parecer siempre tener las riendas de todo lo que lo rodea, tomar decisiones y que todo le fuese fácil… cuando me susurró que debería tener más cuidado y yo únicamente le pregunté sobre sus modales.
En aquel momento pensé cosas horribles de él.
Y míranos ahora.
No… no pienso echarlo todo a perder. No en este instante, cuando tomo empezaba a ir bien.
—Esto no cambia nada —me digo a mí misma.
Nada es diferente ahora.
Soy yo quien gana. Porque… amo a Brandon, ¿no? Pero si es así, ¿por qué no puedo contarle lo que pasa? Él sabe qué ocurrió hace dos años, lo oí hablar con Tracy una vez, ella suplicaba que no me hablara del tema, pero solo quería hacerlo consciente. Solo le habló del secuestro. No mencionó al ladrón que se llevó mi corazón también…
Quería que las cosas fuesen diferentes. Y lo fueron.
¿Por qué ha tenido que pasar esto? ¿Por qué ahora todo se tambalea? ¿Y todo lo que me ha costado conseguir lo que tengo ahora?
Entierro la cara entre mis rodillas, sintiéndome avergonzada.
«La diferencia, es que él cumplió su promesa. Yo no.»
Me dijo que nunca me dejaría. Él me trataba como no lo hacía nadie. Brandon me cuida, me ayuda. Pero no es lo mismo.
De repente eso me parece poco importante. Me levanto de un respingo.
«¿Y si mi padre se ha enterado? ¿Y si decide ocuparse él?»
Jason lo dejó en evidencia. Ni él ni Drake eran los más peligrosos, pero sí los más buscados. Hacían lo que no podía conseguir nadie, no sé cómo, pero era así.
—Consiguieron llevarse lo más importante —susurro—, la paciencia de mi padre.
Que había estado mantenida a prueba desde hacía unos meses. Supongo que Tracy le pedía que me dijera lo de la boda, aunque tardaron en hacerlo. Demasiado.
Y eligieron el momento idóneo. Ya que, si no hubiese sido por eso, ninguno de nosotros estaría hoy aquí. Habría sido un robo. Pero no un secuestro.
Y yo no lo habría conocido.
Y tampoco me habría enamorado.
El principal problema, es que estoy feliz de que todo pasase de la manera
en que pasó. Porque para mí ha sido un factor vital.
            Sin ello, tampoco habría aparecido Brandon, el cual, puso su granito de arena y estuvo conmigo desde aquel día en que pensé que íbamos a pelearnos, porque había pasado peligrosamente cerca con su moto hasta que…
            No recuerdo bien cómo, nos hicimos muy amigos, y al tiempo me pidió salir.
            Me acuerdo de no pensar en el antes cuando estábamos juntos, solo en el ahora, que determinaba el después. ¿Duraría? Tal vez. Tal vez no. Lo mejor era que daba igual pero una parte de mí, una parte de mi corazón… latía por Jason. Única y exclusivamente para él, porque se lo regalé, y entonces aprendí por qué hay que pensar bien a quién le regalas determinadas cosas.
            Pasan a ser suyas.
            Para siempre.
           
♣ • ♣
           
—¿No quieres salir hoy? —me pregunta al otro lado del teléfono.
—La verdad es que no, pero ¿qué te parece si te vienes a casa y, no sé, vemos una película o algo así? Papá y Tracy no están aquí.
Ríe. Esa risa contagiosa que tanto me gusta y tanto me ánima. Y hoy no es una excepción. A pesar de todo.
—Claro. Ya mismo llego.
Y mientras estoy haciendo las palomitas, llaman a la puerta. Una, dos, tres veces. Sonrío instintivamente.
—Buenas —me da un beso en la mejilla—. ¿Cómo estás?
Relajo los hombros.
—Pues como siempre —contesto.
¿Siempre estoy preocupada? ¿Siempre estoy asustada? ¿Siempre tengo miedo? ¿Siempre siento una opresión en el pecho? ¿Siempre parece que todo a mi alrededor da vueltas? ¿Siempre parece que mi vida no es real, que intenta parecerlo pero todos a mi alrededor actúan?
Pues no, la verdad.
Así no es como estoy siempre.
Sé que aunque Jason odiara hacer lo que hacía, se sentía protector a mi lado, aunque nunca me lo dijese, yo simplemente lo intuía. Por eso temo lo que pueda llegar a hacer. Admito, que era bastante temperamental. Pero aun así lo quería tanto.
¿Es posible que siga sintiendo todas esas cosas? ¿Es posible que siga estando enamorada de él? ¿Es posible? ¡Necesito respuestas!
Fuertes y firmes brazos me rodean la cintura. Giro la cabeza y beso a Brandon con fuerza. Mis dedos tiran de su pelo, y lo noto sonreír. Él me presiona contra su cuerpo. Me abraza con fuerza, y me besa el cuello. Río.
—Te quiero tanto, Heather… —susurra con sus labios posados sobre mi frente.
Sonrío instintivamente, pero enseguida se me borra.
No estoy segura qué responderle.